
Así como no hay que profesar Religión alguna para ser ciudadano de un Estado democrático, tampoco habría que pertenecer a una nación o etnia determinada. Cualquier persona tiene derecho a ser reconocida como ciudadana por el Estado en el que habite de forma estable. Solo así será posible universalizar los derechos humanos y hacerlos coincidir con los derechos de ciudadanía.
El proceso de globalización no solo esta provocando la desterritorialización de los capitales, las mercancías, los mensajes, etc., sino también la migración masiva de las personas (de los campos a las ciudades y de los países pobres a los ricos), la creación de redes de solidaridad entre las comunidades de origen y las de destino, y la consiguiente convivencia de muy diferentes grupos étnicos y nacionalidades en una sociedad cada vez mas interdependiente y multicultural.
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